Todo empezó de manera muy simple, alguien propuso hacer esta ruta en un solo día, se iba en tren y se volvía en bici, hasta ahí todo normal, lo que no fue normal fue lo que pasó después.

A través del foro y los correos se incito a participar a la gente, el tiempo se prometía bueno y la ruta muy dura aunque tentadora, así que poco a poco se fueron anotando mas y mas ciclistas, de hecho llegamos a juntar a 13 personas (algo que hacia mucho que no se veía)  

Esto nos trajo el primer problema, el transporte para las 13 bicis. Luego resultó que el tren tenia  precio especial y que además había que coger los billetes con antelación. Se pide confirmar la asistencia y cuando el viernes ya tenemos a todo el mundo confirmado, resulta que no hay billetes, lo que nos lleva a un dilema, o se suspende la ruta o buscamos otra alternativa.

Así en el último momento el viernes por la tarde nuestro presi, que es un crack, nos consigue un chofer (nuestro querido abuelote Oscar) y otra furgoneta con la que por fin tenemos transporte para todos, aunque no las teníamos todas con nosotros, porque meter 15 personas y 13 bicis en dos furgonetas, no nos parecía una tarea nada fácil.

Pero no acabo ahí la cosa, pues esa misma tarde se quieren apuntar Anxo (que ya no cabía) y Juan Macia, Así que llegamos a un acuerdo con el equipo Hekla que decide desplazarse por su cuenta, lo que nos deja si sumamos a Juan un único sitio libre.

Al final  Xacobe no pudo venir, y nos quedamos en 14 sufridores.

Esa mañana a las 9:00 habíamos quedado de reunirnos todos en la alameda para cargar las bicis y poner rumbo a Ourense, la mañana amanecía fría pero despejada, lo que prometía un gran día para andar en bici, y lo cumplió, excelente tiempo durante toda la jornada con sol pero sin demasiada calor.

Llegamos a Ourense a eso de las 10:15 y las 10:30 estábamos haciéndonos las fotos de salida en el puente romano, por delante nos esperaban 115 Km. de ruta con grandes desniveles e infinidad de caminos con enormes piedras descolocadas.

La salida es una sucesión de cuestas a cual con más desnivel que tras siete kilómetros de ascensión, nos deleita con unas magnificas vistas de la ciudad de las Burgas, algunos de nosotros decidimos hacer esta subida con bastante calma por eso de ahorrar fuerzas. Y al final de esta subida uno de nuestros invitados, Anxo rompe la cadena y protagoniza la única avería de toda la jornada. Luego de cruzar el polígono de Tamallancos la ruta cobra mas tranquilidad con largas pistas y alguna que otra antigua calzada romana. El ritmo en esta zona fue un pelín alto para la distancia que nos esperaba, hasta que al llegar a Viduedo, una procesión nos corta el ritmo por completo, y nos sirve para poder recuperar el aliento. Al llegar a Cea, decidimos no hacer la variante de Oseira, por la extrema dureza de este tramo del camino y el hecho de que esto nos podía hacer perder en torno a una hora de recorrido y el tiempo que teníamos para llegar antes de la caída de la noche era limitado.

La verdad es que el camino de subida a Castro Dozón no es precisamente un camino de rosas, primero se pasa por delante de las fábricas y almacenes de ataúdes de Piñor y luego por una variedad de cruces y caminos que no paran de subir hasta el alto de Santo Domingo, para luego descender ligeramente hasta esta localidad fronteriza, luego ya en la provincia de Pontevedra el camino se desvía a través de una pronunciada bajada, hasta la localidad de Lalin donde a las 15:30 y en la puerta del albergue de peregrinos de A Laxe, esperamos por Jaime y la comida, que viajaba en la furgoneta de apoyo.

Tras casi 70 Km. recorridos en poco más de 4 horas y una merecida comilona reanudamos la marcha cruzando el antiguo puente Romano sobre el río Deza. Sin duda uno de los puntos con mas encanto de todo el recorrido.

Video:

PONTE ROMANA SOBRE O DEZA

 

He de reconocer que esta fue la parte que mas me costo completar, pues a los kilómetros acumulados se sumo el sopor producido por la comida que hasta pasar la localidad de Silleda, no conseguí superar, luego tras unos caminos bastante llanos, alcanzamos la población de Bandeira, donde los despistes casi consiguen que nos perdamos, a partir de aquí y tras una larga pero suave subida comienza el frenético e incluso peligroso descenso hasta Santa Cruz de Ribadulla, donde nos esperaba de nuevo el furgón.

En este punto mi espalda y mi moral dijeron basta, y junto con Juan M. decidimos abandonar y continuar en el vehiculo de apoyo, pues lo que nos esperaba, eran tres o cuatro kilómetros de continuas ascensiones en algunos casos bastante duras hasta alcanzar Lestedo. Poco antes de esta población, los que continuaron recibieron la visita mas agradable de la jornada, nuestro querido Pedro había salido a nuestro encuentro para acompañarnos y animarnos en estos últimos kilómetros de sufrimiento, y lo cierto es que mas de uno agradeció su apoyo y compañía, pues las fuerzas ya apenas les acompañaban.

Apenas una hora después y tras sufrir las cuestas de Marrozos, Santa Lucia y por ultimo el Castrón Douro, los supervivientes llegaba a la plaza del Obradoiro, donde juntos todos de nuevo nos hicimos la foto final frente a la Catedral.

Poco más de Ocho horas incluidas las paradas, y las averías, fue los que llevo este recorrido de aprox. 115 Km. una media realmente alta dado lo complicado de la orografía de esta ruta con constantes subidas y bajadas que rompen las piernas y las posaderas.

He de constatar que tengo peor resistencia de la que pensaba, y que Raúl, Anxo, Juan F. Cristóbal, Camilo, Jesús, Diego y especialmente Klara, están que se salen, y los demás son también unos auténticos campeones pues el recorrido y el ritmo fueron demoledores, y del primero al último son unos fuera de serie.

Desde aquí agradezco a Jaime y Oscar su trabajo y desinteresada colaboración, pues después de llegar llevaron a su casa a algunos de los participantes, y luego aun tuvieron que devolver las furgonetas terminando la jornada pasadas las 22:30.

No se que opináis vosotros, pero el hecho de un recorrido atractivo, variado, con pocos peregrinos y bastante tierra, me motiva para proponer que esta ruta se transforme en una clásica y se repita al menos cada dos años.

Espero que todos hayáis disfrutado tanto como yo lo he hecho, aunque protestara un poco y al final el cuerpo no aguantara.