Definitivamente el pasado 29 de Mayo hemos podido disfrutar de la tan ansiada ruta de Cuntis, esta ruta tiene su origen en el PRG 20 y el PRG 21 que atraviesan en parte de su recorrido las antiguas vías romanas que cruzaban Galicia como esta de Vilar do Mato. 

Esta atractiva ruta discurre en buena parte del recorrido atravesando sendas y caminos de bosque, cruzando preciosas carballeiras, atravesando ríos y sendas medievales, e incluso un puente de origen romano tan escondido que ya no tiene ni caminos acceso, y hay que improvisarlos por el propio monte.

Para esta ruta teníamos previsto realizar dos grupos, uno que realizaría el recorrido completo y otro que comenzaría en Cuntis y se ahorraría los primeros 19 Km. y la subida mas larga de toda la jornada, pero finalmente por falta de concurrentes se decide anular esta opción y partimos todos juntos en un grupo único.

En la alameda de Santiago nos esperaba el autobús a las 8:00 de la mañana, y allí estábamos puntuales, casi todos, menos Xalo, al que se le pegaron las sabanas, y no pudo venir. Finalmente y con algo de retraso, partimos hacia Valga, no sin antes parar a recoger a Xacobe, que nos esperaba en mitad del camino.

Para poder calentar algo antes de iniciar la primera subida de la jornada decidimos parar en Cesures, y comenzar la ruta a través del camino de Santiago pero en sentido inverso.

Para esta ruta contábamos con algunos nuevos amigos: Dani, compañero de Edu en el Trek Store, Natalia, su novia, que completo el recorrido como una campeona, y eso que no era un recorrido fácil. También contamos con la presencia de Xacobe, el hermano de Klara, que finalmente decidió darse la vuelta, pues sufría un problema de gastroenteritis, que le estaba dando el día, pero aun así, completo casi la mitad del recorrido, y regreso hasta la Picaraña solo, pero atravesando algún pequeño puerto de carretera, por eso de entrenar un poco. También disfrutamos en casi toda la jornada de la compañía de Brandan, que como siempre nos deleito con su increíble habilidad con la bici, y con su simpatia. Juan Macia, era otro de los que se animaron, y pese a llevar tiempo sin salir, cumplió como un campeón (no esperábamos menos de el). Por lo demás, los habituales: Ángel, Cristóbal, Jesús, Pablo, Raúl, Cesar, Diego y el que suscribe estas líneas, en total 14 valientes dispuestos a todo.

Bueno pues tras un ligero despiste comenzamos el recorrido ascendiendo hasta el alto de Armenteira, en plena ruta hacia el monte Xesteiras, y tras visitar los Petroglifos da Serpe, y un intento de subir un cortafuegos en el que solo picaron algunos, proseguimos por una autentica “Highway bike” rodando incluso en plato, camino de la falda del citado Xesteiras. Una vez terminada esta rápida pista la ruta por fin se adentraba en los deseados caminos de monte, no sin antes encontrarnos a dos “Ingenieros de la Bici” con casco de protección y todo. Tras unos cuantos kilómetros de bosques, y mucho, mucho calor, llegamos a Cuntis, donde tras cruzar por la puerta de su conocido balneario, comenzamos el verdadero circular, dando un pequeño rodeo por el monumento del Sagrado Corazón, ubicado en lo alto de un Castro.

A partir de aquí de nuevo monte, ascendiendo por un empinado camino forestal, que bordea el espectacular cañón del río Mesego, donde sufrimos el primer percance de la jornada, al soltársele a Ángel la biela izquierda, pensando en un primer momento que había perdido el tornillo de amarre, y descubriendo posteriormente que el tornillo, no lo había perdido la bicicleta precisamente. Tras volver a colocar la biela en su sitio y descubrir que el tornillo de bloqueo de esta estaba pasado de rosca, apretamos lo que pudimos y continuamos. A nuestra izquierda teníamos unas preciosas cascadas y unas pozas de agua en las que casi se nos tira Simal. Una dura ascensión a pleno sol en la que Natalia lo paso un poco mal, pues el calor le hacia perder rendimiento.

En el alto sufrimos la única baja de la jornada, Xacobe martirizado por las continuas paradas para evacuar, decidía volverse por donde vinimos y regresar por su cuenta. Los demás continuamos y tras descender un peligroso cortafuegos en el que alguno que otro se tubo que bajar de la bici, continuamos camino del peculiar puente medieval de Vilar de Mato, de donde se sale por una tojera que se encargo de reactivarnos la circulación de las piernas a todos. Varios reaprietes de biela, caminos y pasos muy complicados, vías romanas, carballeiras, monte pa riba, monte pa bajo, un caballo atado en medio de un camino estrecho y que si no fuera por Brandan aun nos tendría allí, amenaza de lluvia, truenos a lo lejos y la desesperación del conductor del autobús que tenía mucha prisa.  Monte y mas monte e incluso un pinchazo por parte de Dani para luego llegar a una rapidísima bajada de asfalto, para llegar a Valga, con casi hora y media de retraso sobre el horario previsto, y donde definitivamente nos separamos los dos grupos, Edu, Dani, Nati, Raúl, Juan, y Brandan regresaron a Santiago en el autobús, y los demás nos quedamos a comer unos bocadillos y algo mas, en la reputada Casa José de Valga, donde repusimos fuerzas, y nos resguardamos de una pequeña lluvia pasajera, para comenzar la segunda parte de la jornada.

Tras una buena comilona a base de bocatas tradicionales, a la que fuimos invitados por Simal, y tras el abandono de Pablo que tenia algo de prisa y decidió volverse el solo por la carretera, reanudamos ruta hacia Santiago, esta vez volvimos hacia atrás, y decidimos seguir a rajatabla el recorrido del Camino de Portugués, y lo hicimos a ritmo de carrera, pues en poco mas de hora y media estábamos en Santiago, tras cubrir los 30 km. que nos separaban, incluyendo un nuevo reapriete de uno de los tornillos que se le aflojan a Ángel. Lavado de bicis donde ya sabéis, y foto de los cuatro magníficos, el grupo de regreso, mas Diego y Cesar, que no salen en la foto, pues se fueron antes de lavar la bici. Toda una aventura que finalizamos con aprox. 100 km. en el contador. Y finalmente no nos llovió mas que cuatro refrescantes gotas en todo el recorrido, pese a que nos estuvo amenazando toda la tarde, lastima que a Pablo, que regreso por carretera, lo pillara un chaparrón llegando a Santiago.

Bueno, a judgar por las felicitaciones que he recibido, parece que la ruta le ha gustado a la mayoría de los asistentes, es un poco larga, pero el recorrido merece la pena, solo el principio es rodador y en el resto abundan las sendas de monte, lo que hace que los mas beteteros, disfrutáramos de lo lindo.

Lastima por los socios que querían venir y finalmente no lo han podido hacer, pero si se portan bien, la podremos repetir en otoño, pues los caminos están mucho más bonitos que en primavera.

Espero que todos hayan disfrutado tanto como yo lo he hecho, y les doy las gracias a todos ellos por la compresión que han mostrado ante los errores cometidos durante el recorrido.