La ruta de los tres picos y un cuarto.

Como decía Camilo mientras cruzábamos la cima del monte Iroite por segunda vez, “Yo venia ha hacer tres picos y ya llevamos cuatro”, y es que en esta edición además de resultar un poco rara y muy divertida, nos hemos hecho los tres picos principales y de propina dos pequeñas subidas más.

 El pasado domingo 19 de Junio, se celebro la segunda edición de lo que ya se ha convertido en todo un clásico para el club, “La ruta dos tres picos” una estupenda ruta excelentemente organizada por nuestro compañero y anfitrión Ángel, consistente en subir y bajar respectivamente los tres picos mas importantes de la ladera norte de la Sierra del Barbanza, el San-Lois, el Iroite y el Enxa. La ruta, que inicialmente no es muy larga, cuenta con la dificultad de que cada uno de los citados picos se suben y se bajan enteros desde el nivel del mar, lo que hace que el desnivel acumulado sea bastante considerable.

Este año a diferencia del pasado, en el que la ruta se realizo de tarde, se ha elegido la mañana y también parte de la tarde para llevarla a cabo.

A las 9:30 de la mañana, Ángel, Camilo, Cesar, Cristóbal, Diego, Edu, Pablo, Jesús y yo, nos juntamos en la alameda para partir en coches particulares en dirección a la localidad de Boa, donde dejamos estacionados los coches para comenzar la ascensión al San-Lois, la primera cima de la jornada, pero antes esperamos unos instantes por Eloy un amigo de escapadas de Diego que venia a disfrutar con nosotros desde Boiro. Una vez reunidos todos y tras haber repostado agua, comenzamos la ascensión por la misma subida que el año pasado, pero que este año nos encontramos que era bien distinta, el desnivel seguía siendo el mismo, una burrada vamos, pero esta vez, para mayor complicación los considerados de los madereros se habían encargado de talar parte del bosque y por supuesto de destrozar los caminos, llenándolos de surcos, y con una gruesa capa de tierra y piedras sueltas, que la falta de lluvias de los últimos meses no consiguió compactar, como os imaginareis todos sin excepción (bueno Diego menos que los demás) tuvimos que echar pie a tierra y mal-subir la pendiente a pie. Algunos resbalamos, otros como Cristóbal se cayeron, afortunadamente sin consecuencias, y la mayoría arrastramos penosamente nuestro culo por la subida. Menos mal que esto solo duro unos cientos de metros y el resto de la subida, aunque complicada, estaba en el habitual estado.

 Luego de esta dura subida, llegamos a la cima del San-Lois, la primera cima de la jornada había sido superada. Tras las fotos de rigor proseguimos ruta con el descenso de este monte, descenso en el que sucedieron los dos únicos incidentes destacables de la jornada.  Nuestro nuevo amigo Eloy protagonizo un extraño percance, pues tras mas de dos Km. de descenso por asfalto, pincha la rueda delantera, y cuando se dispone a cambiar la cámara descubre que también había pinchado la otra rueda. Ángel, Camilo y yo que bajábamos en cabeza de grupo, no nos enteramos del pinchazo y cuando unos dos Km. mas abajo vimos que no venían, comenzamos de nuevo a subir para buscarlos y descubrir el doble pinchazo. Reparada esta avería, intentamos proseguir el descenso, pero de nuevo un par de Km. después de la anterior avería, sufrimos la mas peculiar de las averías de los últimos tiempos, bueno peculiar para nosotros pero no tanto para el afectado, Jesús que hacia días que venia mascándola con importantes indicios. Jesús había roto el pedal derecho que se le había quedado anclado al zapato y el eje a su vez estaba al aire unido a la biela. Durante un rato creímos que la ruta se había terminado para el, pero Eloy, muy avispado, recordó que en Noia los domingo por la mañana abre todo el comercio, con lo que tras recibir la llave del coche de un inconsciente que no sabia lo que hacia, le dimos claras instrucciones de donde localizar una tienda de bicicletas en Noia, con lo que los demás pudimos continuar ruta hacia la cima del Iroite para mas tarde volver a juntarnos en Porto do Son con Jesús, una vez solucionada la avería.

 La ascensión al Iroite es larga y cambiante, pues se inicia por un camino de tierra batida, que en esta ocasión estaba recién prensada por una maquina y que a lo largo de unos cuatro Km. nos conducía hacia la cima, pero antes de la cima el recorrido cambia de trayectoria y toma una nueva senda en forma de corredoira que luego se transforma en una fuerte pendiente de grava suelta que serpentea por la ladera norte de este monte, se trata de un sector complicado pues la grava hace que la estabilidad sea precaria y la tracción muy complicada, especialmente en las curvas. Luego se continua por otro camino en el que mejora el firme y se llega a la carretera del EVA-10 (Estación de Vigilancia Aérea nº 10) donde se termina la ascensión luego de unos 2Km. de un asfalto en perfecto estado. Al comenzar de nuevo el descenso, se despidió de nosotros Eloy que aprovechaba el estratégico emplazamiento, para regresar a Boiro.

 La ruta continua por la pista denominada de la Balconada, una pista que bordea toda la zona mas alta del Barbanza por el contorno de la cima en su zona norte, una pista que cuenta con las mas espectaculares vistas de esta cordillera y que en todo su recorrido esta perfilada por un importante barranco que en los momentos de fuerte frenada a la entrada de las curvas pone bastante nervioso. Así continuamos hasta la falda del Enxa, desde donde comenzamos un largo descenso, mitad tierra, mitad asfalto, en dirección a Porto do Son, donde nos esperaba Jesús, que ya había solucionado el problema del pedal.

En Porto do Son Jesús nos esperaba con otra grata sorpresa, nuestro querido amigo Suso Pardo y su encantadora mujer, estaban recogiendo sus enseres tras una mañana de buceo, pues esta temporada están haciendo los dos unos cursos de buceo de varios días de duración, también nos sorprendió el encontrarnos con nuestro amigo Kike de Viajes Tambre junto con su mujer, que acababan de regresar de la Rivera Maya, en donde habían estado de viaje se novios. Desde luego toda una curiosa coincidencia.

Tras repostar líquidos, comenzamos la última y para mí la más dura de las subidas de la jornada, la ascensión al Enxa, una ascensión que comienza por una subida casi imposible y que continúa por caminos de tierra en mejor o peor estado, para luego continuar por asfalto casi al completo hasta la cima misma. A mitad de ascensión la biela de la bicicleta de Ángel que llevaba días sin dar la tabarra, decidió desplazarse un poco y complicarnos un poco mas la subida, con dos paradas inesperadas. En esta subida se confirmo que el estado de forma de Pablo es excelente, protagonizando junto con Jesús la ascensión mas rápida, seguidos muy de cerca por Cristóbal, al que siempre le falta ese puntito pero del que no te puedes despistar pues siempre esta ahí detrás, al acecho, dispuesto ha hacer podio como dice Jesús. Aunque bueno tanto Diego como Ángel estaban ocupados arreglando la biela que si no otro gallo cantaria, también Cesar demostró que se encuentra en plena forma y que esta hecho todo un escalador. Edu pese a tener menos rodaje que los demás en el ultimo mes, también llego en buenas condiciones, pero el que me dejó realmente sorprendido fue camilo que completo absolutamente todo el recorrido con un ritmo mas que digno y sin llegar a desfallecer en ningún momento, y eso pese a haber salido muy poco este mes, aunque la casualidad ha hecho que en las dos ultimas salidas se haya dado una autentica paliza.

Después de descansar, comer y estirar algo, emprendimos el regreso, pero con un pequeño cambio, en vez de descender hacia Porto do Son o mantener la cota por la Ruta de la Balconada, nuestro querido guía opto por un nuevo camino trazado recientemente que nos llevaba en ligera ascensión hacia la meseta superior de la sierra del Barbanza donde rodeados de caballos continuamos en un constante sube y baja atravesando esta meseta para luego una vez superada la base aérea, proseguir el descenso hacia Portosín por el mismo camino que utilizamos en la subida al Iroite.

Y como toda ruta que se precie debe terminar con una buena comilona, pues esta para no ser menos terminó en la puerta de una hamburguesería, disfrutando de una buena comilona, helados, cafés, intentos de intercambio de bicicletas entre los nativos del lugar y Diego, que la tenían fijada con su bicicleta, y mucho, mucho cachondeo y buen ambiente disfrutando de una placentera tarde de sol con los colegas en la terraza de este céntrico lugar. Pero casi todo lo bueno se acaba y había que regresar, así que con menor o mayor esfuerzo nos volvimos a subir a nuestras monturas para completar por la costa el recorrido hasta Boa, donde nos esperaban nuestros vehículos.

 Como la tarde era estupenda, gracias a Ángel que le había llevado los huevos a Santa Clara, la mayoría decidió pasar el resto de la tarde dándose un baño en la playa, donde a algunos les esperaban sus respectivas parejas.

Las cifras de esta ruta: 80 Km. completados en 6 horas incluidas las paradas y averías, media de 15,1 en mi nuevo cuenta-kilómetros, y 2.000 m. de desnivel positivo acumulado, menos de la mitad de lo que nos espera en el Bierzo dentro de quince días, (aun no se como me he dejado liar para esa) y kilos y kilos de disfrute a raudales.

Ya tengo ganas de que llegue el año que viene para volver a disfrutar de esta magnifica ruta, que por supuesto espero poder compartir de nuevo con todos y cada uno de los asistentes a esta edición y los que se quieran sumar, pues la he disfrutado como pocas y me va ha ser bien difícil de olvidar.

Antonio Toribio