Es una plataforma mal denominada “remolque” que se apoya y sujeta exclusivamente a la bola del coche, y sobre la que se pueden montar de 2 a 3 bicis. Las ruedas se sujetan con cintas y, según el modelo, el cuadro se fija con pinzas o cintas. Casi todos los modelos incorporan pilotos y matrícula, aunque hay algunos más simples que carecen de plataforma y luces y simplemente son un brazo vertical en forma de L invertida del que se cuelgan las bicis. Es la mejor opción para viajar o si transportas bicis a diario.
VENTAJAS: Son los más cómodos para montar las bicis y no interfieren en la aerodinámica o el consumo del coche. Dejan libre el maletero, y la mayoría permiten abrirlo sin problemas.

INCONVENIENTES: Requieren la instalación previa de una bola de remolque. Son los más caros, pesados y los que más sobresalen de la planta del coche. Conviene desmontarlos cuando no se utilizan para evitar golpearlos o que otros vehículos los golpeen (un conductor despistado puede no verlo al hacer maniobras de aparcamiento) y en este caso son incómodos y voluminosos para guardar.


Si te sucede esto a menudo, te recomendamos que instales un portabicicletas, que es lo más cómodo. Apenas tendrás que desmontar nada y la cargarás en segundos, pero esto tiene muchas ventajas y algunos inconvenientes. La primera norma que se debe tener en cuenta es que si aparcas el coche o paras a repostar nunca le quites el ojo de encima a las bicis, no sea que algún listillo se quiera aprovechar de la situación.